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PREMIO SACHA

2017

 

La idea detrás del pabellón es evidenciar los procesos de preparación que atraviesa la madera como material constructivo con el fin de ayudar al público a entender las dinámicas agrícolas, sociales y ecológicas del uso de este material. Por una parte se encuentra la madera en estado CRUDO con un valor estético y estructural propio en su
estado de pre refinamiento. Y por otra parte el estado COCINADO que pasó por un proceso industrial adicional y conforma el uso tradicional de la madera en la construcción.

La relación entre los dos estados de la madera genera un entramado de texturas, que van de la mano con las actividades que allí se desarrollan, un mestizaje donde programática, tectónica y estéticamente se mezclan los lenguajes para crear un espacio único con potencial de adaptarse a lo que está pasando alrededor de su perímetro.

 

La yuxtaposición de ambos acabados busca generar una reflexión en el visitante y romper el paradigma de lo CRUDO como materia desechable y lo COCINADO como único estado de la materia aceptable.
Cuando se combinan ambos lenguajes se genera una nueva tipología estética que refleja más profundamente lo que somos (CRUDOS), y optimiza el uso de la energía que se gasta cuando queremos llegar a ser COCINADOS.

El proyecto se concibe en esencia como una franja de actividades que se desarrollan a lo largo de un solo elemento (resultado de la suma de cientos de piezas). Se rigidiza físicamente al doblarse en diagonal y enrollarse en una espiral resulitando en una pieza auto portante, una serie de columnas estabilizan la estructura a los distintos tipos
de piso en donde se asiente. Esta nueva geometría permite generar mobiliario urbano y de almacenamiento en las partes más bajas, y áreas de exposición cubiertas en las más altas.

 
 

El programa toma un papel secundario en la concepción del proyecto, las actividades externas que envuelven al pabellón condicionan la maleabilidad del espacio; la sencillez de la forma no delimita el espacio, no genera frentes ni espaldas, sino más bien una continuidad de los recorridos con respecto al sitio en donde se emplaza, por ello el mobiliario se desarrollan tanto hacia adentro (cóncavo) como hacia afuera (convexo).
La intención es trasladar el concepto arquitectónico al universo programático permitiendo versatilidad y variabilidad en cada uso del pabellón. Así como el CRUDO y el COCINADO se mezclan, el programa tiene el potencial de odificarse según la necesidad del día o del emplazamiento.

 

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